Selección antinatural: los retos y promesas de la edición genética y otros avances científicos llegan al gran público

Por Lluis Montoliu, el 27 octubre, 2019. Categoría(s): asociaciones de pacientes • diagnóstico genético • divulgación científica • edición genética • ética • experimentación animal • genética • política científica • terapia génica ✎ 6
Cartel anunciador de la miniserie documental de Netflix llamada “Unnatural selection” en su versión original, en inglés, que ha sido traducida al español como “Selección antinatural”. Disponible en Netflix.

Los viajes transcontinentales dan para mucho, si uno se organiza e intenta sacar el máximo de partido a las interminables horas de vuelo. Aprovechando un viaje reciente a nuestras antípodas he tenido ocasión de visionar (en el viaje de ida) los cuatro episodios de una miniserie documental que Netflix acaba de estrenar en su popular plataforma de contenidos. Y en el viaje de vuelta he preparado este artículo para comentar este nuevo producto televisivo. El documental lleva el nombre en inglés de “Unnatural selection” (con las letras “un” tachadas), y se ha traducido al español como “Selección antinatural“. Evidentemente no soy crítico de contenidos televisivos, ni pretendo que este artículo se interprete como una crítica profesional a esta miniserie documental. Pero si soy científico, soy genetista. Trabajo con las herramientas de edición genética CRISPR e intento aplicarlas en diversos proyectos de investigación en biomedicina, usando modelos animales, y también con el objetivo de desarrollar futuros tratamientos por terapia génica. Todos estos campos se tocan o mencionan en esta miniserie, y por ello quiero comentar mi opinión personal sobre el tratamiento que productores y directores de la miniserie, Leeor Kaufman y Joe Egender, dan sobre estos temas, en este producto televisivo de divulgación científica preparado para el consumo masivo por el gran público.

Aunque intentaré no desvelar detalles de los cuatro episodios que han sido lanzados hasta el momento será inevitable que me refiera a los temas que en ellos se tocan, por lo que aviso que este artículo puede contener spoilers. Tenedlo por favor en cuenta y decidid si queréis leerlo antes o después de haber visto este documental. Aquí tenéis un trailer de este documental, disponible en YouTube que también incluyo a continuación, incorporado en este artículo, para que rápidamente os podáis hacer una idea del contenido de estos cuatro episodios de la primera temporada.


Trailer oficial de Unnatural selection el documental producido por NETFLIX.

Lo primero que hay que decir de este producto es que no se trata de una serie de ficción. Los temas, personas y casos que trata son reales. Es por lo tanto un documental con una evidente voluntad de divulgación científica, pensado tanto para llegar al gran público como para suscitar su buena dosis de debate y polémica. No debería pues sorprendernos que la propia plataforma catalogue a su producto con las etiquetas de documental “sesudo” y “polémico”. Aunque está obviamente guionizado, se trata de un documental en el que se entremezclan diversos temas y casos personales que van sucediéndose en pantalla, y se retoman en los siguientes episodios, manteniendo la atención del espectador. A lo largo de los cuatro capítulos una serie de personajes, familias y casos aparecen una y otra vez, aunque no todos se tratan con igual profundidad. Se mezclan imágenes grabadas para este documental con vídeos disponibles en YouTube, difundidos por los propios protagonistas de las historias que se cuentan.

Lo segundo que hay que decir de este producto es que no solo se trata de un documental de edición genética, aunque este sea el gancho con el se anuncia, empezando por el cartel (incluido al principio de este artículo). En los cuatro episodios se habla, por lo menos, de todos estos temas: experimentación animal, enfermedades raras graves incurables, terapias génicas tradicionales autorizadas, terapias experimentales no aprobadas, impulso génico y bebés de tres padres. Algunos de estos temas nada tienen que ver con la edición genética (como las dos terapias génicas autorizadas que se explican, otra terapia experimental no autorizada que también se comenta, y el tema de los nuevos procedimientos experimentales en fertilidad humana para concebir hijos de parejas con riesgo de transmitir enfermedades de origen mitocondrial, los llamados bebés de tres padres) , y este es un punto que puede llegar a confundir a los espectadores menos versados en la materia. Se da a entender que todo está relacionado, todo son avances científicos y tecnológicos que están ocurriendo más o menos simultáneamente pero, a mi entender, no se delimita claramente lo que podemos esperar derivado exclusivamente de la edición genética y lo que ya está ocurriendo debido a desarrollos científicos anteriores a la misma.

El primer episodio “Cortar, pegar, vida” es el que tiene más relación con la edición genética, pero, curiosamente, es el que menos me gustó, aunque entiendo que esta es solo mi opinión subjetiva. Intuyo que será el episodio que enganchará a muchos a seguir viendo los demás, por la polémica y los temas que toca. Entiendo que los intereses televisivos y científicos no necesariamente son convergentes. Pero creo que el documental vuelve a cometer un error que todavía estamos pagando en el caso de los “Organismos Modificados Genéticamente” (OMG) o transgénicos. El error de la mal entendida equidistancia, el equilibrio con el que se pretende equiparar el valor de las opiniones de científicos prestigiosos, expertos en el tema, con las ocurrencias irresponsables (y, en muchos casos, ilegales y peligrosas) de aficionados espontáneos quienes, desde sus casas, sin titulación adecuada (haciendo gala de ello) ni apenas formación, más allá de la autodidacta, se llevan una parte creo demasiado importante del metraje de este primer capítulo, frente a las intervenciones mínimas de parte de representantes de la comunidad científica, como por ejemplo Jennifer Doudna, que aparece sucintamente en el episodio. De hecho se da la circunstancia que el peligro evidente que conllevan estas prácticas, nada recomendables para si mismos ni para el resto de la gente, lo pone de manifiesto un famoso presentador de un show televisivo en uno de sus programas, momento reproducido en este documental. Evidentemente este primer capítulo está dedicado a los biohackers, a aquellos que proclaman su derecho a aplicar las técnicas de modificación y edición genética sobre plantas, animales y personas sin control, sin permisos, solamente por el hecho de que es posible hacerlo. No voy a mencionar el nombre de los personajes que aparecen, ni de las empresas que han creado para comercializar sus “kits de edición genética casera” (sorprendentemente bien documentados, incluido el precio que hay que pagar para conseguirlos y las páginas webs donde encargarlos). Aparece soterradamente, sin mencionarse explícitamente, ese culto, interés y hasta fascinación actual por el transhumanismo, en sus diversas expresiones y manifestaciones. El ser humano ante la voluntad de querer usar la tecnología actual para mejorar sus capacidades físicas y psíquicas. El ciudadano que quiere ejercer su libertad hasta sus últimas consecuencias, que quiere automedicarse y experimentar en su cuerpo los posibles beneficios que asocia a las nuevas tecnologías, que quiere ser libre para asumir los riesgos (aunque los desconozca ampliamente) y que no quiere esperar a tener el permiso de las autoridades, de quienes desconfía, para abordar todo aquello que cree que ya es posible y quiere realizar.


Vídeo producido por la ASCGCT que explica gráficamente el tratamiento de terapia génica LUXTURNA.

En el segundo episodio “Pacientes pioneros” se incorporan nuevas temáticas y aparecen tres casos cuyo desenlace conoceremos en el cuarto episodio “Nuestra futura generación“. Se ilustran dos enfermedades graves, altamente discapacitantes: una distrofia degenerativa de retina (amaurosis congénita de Leber de tipo 2, ACL2), causada por mutaciones en el gen RPE65, que afecta a un niño que va perdiendo progresivamente la vista y se quedará irremisiblemente ciego, y un caso de atrofia medular espinal de tipo 1, AME1, causada por mutaciones en el gen SMN1, en el que un paciente ya adulto y su familia muestra la hipotonía severa, la pérdida de motilidad y función de gran parte de los músculos del cuerpo de la persona afectada, producida por el fallo en las motoneuronas, que suele conllevar un riesgo de muerte temprana, antes de los 3 años de edad, aunque en este caso el paciente ha sobrevivido muchos años más. En los dos casos conocemos a los pacientes, el problema médico que padecen, la típica falta de información que manifiestan todas las familias afectadas con alguna de estas enfermedades raras. Aquí no hay trampa ni cartón, los problemas se presentan descarnadamente, tal y como son, y hay que aplaudir los riesgos evidentes que asume este documental al mostrar, con sensibilidad, los problemas, los miedos y las esperanzas que tienen estas familias. Creo que cómo tratan las circunstancias de ambas familias y el acceso a las terapias respectivas es lo mejor de esta miniserie.

En ambos casos existen ya, testados y aprobados, autorizados por las autoridades, tratamientos novedosos. Luxturna es el nombre del medicamento aprobado por la U.S. Food & Drug Administration, la FDA, (y, en Europa, por la Agencia Europea del Medicamento, EMA) para tratar ACL2. Spinraza es el nombre del medicamento autorizado por la FDA (y también por la EMA) para tratar AME1. Ninguno de los dos casos se trata de un avance relacionado con la edición genética. Luxturna es una formulación que incluye un vector viral, adenovirus asociados (AAV), que expresa una copia funcional del gen RPE65. Se trata de una terapia génica de adición, que pretende detener la degeneración de la retina aportando la función génica que le falta al paciente. Se administra mediante una delicada inyección intraocular y subretinal, bajo anestesia. No está exenta de riesgos. Spinraza es un oligonucleótido antisentido que bloquea el procesamiento del ARN mensajero del gen SMN2 permitiendo que retenga un determinado exón, y, con ello, la funcionalidad perdida por la ausencia del gen SMN1. Se administra mediante inyección intra medular, y tampoco está exenta de riesgos.


Vídeo producido por MEDIA TODAY que explica gráficamente el tratamiento de terapia génica SPINRAZA.

A lo largo del segundo y cuarto episodios el espectador será testigo de cómo las familias descubren la existencia de estos medicamentos, y de su elevado precio, cuyo coste deben consultar y negociar con sus respectivas compañías aseguradoras, que inicialmente se niegan asumir. El documental está rodado en EEUU, donde apenas existe una sanidad pública y donde todas las familias que pueden permitírselo tienen seguros médicos cuya cobertura frecuentemente no incluye estos tratamientos experimentales de terapia génica, con unos costes altísimos, de centenares de miles de dolares por paciente. El documental también muestra los intentos de las familias de conseguir acceder directamente a estos medicamentos a través de las empresas farmacéuticas que los fabrican, y las respuestas de estas empresas, que lanzan estos tratamientos al mercado con precios astronómicos, olvidando frecuentemente que el ciudadano ya ha pagado una buena parte de estas investigaciones, dado que en muchos casos la investigación básica subyacente ya ha sido financiada por proyectos científicos públicos con millones de dolares. El éxito terapéutico de los dos tratamientos mencionados es desigual en las dos familias, lo que nuevamente muestra el alto grado de incertidumbre y riesgo que asumen estos pacientes pioneros.

Hay un tercer caso que se aborda también en varios episodios pero que merece un comentario a parte. Se trata de un joven, infectado con el virus de la inmunodeficiencia adquirida (HIV, causante del SIDA) que decide someterse a un pseudotratamiento experimental, no probado ni en animales ni mucho menos en personas, no autorizado, preparado por una empresa de biohackers que parece suministrar lo que se presenta como un anticuerpo dirigido contra el virus. Es sorprendente el grado de ingenuidad (del paciente) y engaño (por parte de la empresa) que se muestra en las secuencias del documental, que incluye la autoadministración del antisuero por el afectado, ante las cámaras de televisión, tras haberle recordado el responsable de la empresa fabricante (que tendrá un final trágico) que ellos no asumen ninguna responsabilidad y que él decide administrarse ese medicamento y asume todos los posibles riesgos. Increíble, un típico caso de pseudoterapia, arriesgado e irresponsable.


Vídeo producido por RISK BYTES que explica gráficamente el impulso génico (gene drive).

El tercer episodio “La modificación de toda una especie” está dedicado al impulso génico (gene drive, en inglés), una de las aplicaciones con mayor potencial (y, por consiguiente, también mayor riesgo) derivadas de la edición genética. La modificación que se introduce en unos pocos individuos puede llegar a extenderse rápidamente a toda una población y afectar a la especie. La herencia de esta modificación ya no es mendeliana (ya no sigue las leyes de Mendel). Un animal portador de la modificación genética la transmite no a la mitad sino a la totalidad de sus hijos, y afecta a las dos copias del gen seleccionado. Es una estrategia pensada para controlar plagas (p.e. de especies invasoras en determinados territorios) o para combatir enfermedades graves que se transmiten por picaduras de mosquitos (p.e. como la malaria, el dengue o la fiebre amarilla). El grave problema de la malaria en África y los actuales tratamientos o recomendaciones (que incluyen una simple pero efectiva mosquitera para dormir como uno de los métodos más efectivos) se ilustran bien en este episodio. En el documental un investigador del MIT en Boston e ingeniero evolutivo, Kevin Esvelt, comenta su propuesta para alterar la fertilidad de unos roedores invasivos mediante impulso génico, y se muestran las opiniones favorables y contrarias a esta propuesta de intervención directa sobre el medio ambiente, también desde una perspectiva bioética.

Finalmente, en el cuarto episodio “Nuestra futura generación” el documental, además de concluir muchos de los hilos que ha ido abriendo en los episodios anteriores, da un nuevo salto temático (que tampoco tiene nada que ver con la edición genética) para presentar la tecnología de biología reproductiva humana, todavía experimental y no aprobada en la mayoría de países occidentales, llamada de los “bebés de los tres padres“. Cuando se forma un embrión humano de una célula la mayor parte del volumen celular proviene del óvulo que aporta la madre, y con él las mitocondrias que contiene, las verdaderas factorías de energía que necesitan todas las células para seguir viviendo. Cuando aparecen mutaciones en el ADN de las mitocondrias (asociadas a enfermedades neuromusculares graves, altamente discapacitantes, y con frecuencia mortales) estas se heredan por herencia materna, a través de los óvulos. Un posible tratamiento experimental que apareció hace unos años, aprobado para su uso puntual en el Reino Unido, pero posible en países como México o Ucrania (este último ilustrado en el documental, con una clínica exitosa que oferta este tratamiento a las parejas interesadas que puedan pagar el importe que les piden), que no lo tienen regulado en su legislación. Se trata, de forma muy simplificada, de realizar una fecundación in vitro con el óvulo y el esperma de los padres biológicos, y el núcleo resultante del embrión trasplantarlo a otro óvulo donado por una mujer sana, al que previamente se le ha extraído su material genético. También puede extraerse los cromosomas de la madre biológica y trasladarlos previamente al óvulo de la donante sana, al que se la han eliminado sus propios cromosomas, para finalmente realizar una fecundación in vitro con el esperma del padre biológico. El bebé resultante lo gesta la madre biológica. El bebé es quimérico en su material genético. Sus genes nucleares son los de sus padres biológicos. Los genes de sus mitocondrias son de la mujer que donó el óvulo para reconstruir el embrión. Este es un procedimiento todavía muy arriesgado y no autorizado en la mayoría de los países. De nuevo el documental plantea el conflicto entre la existencia de tecnologías, la incapacidad de nuestros sistemas para regularlas eficazmente y de garantizar su seguridad, y la aparición de investigadores, médicos, clínicas y empresas que las ofertan desde países en los que dichos métodos o están permitidos o, lo que suele ser el caso, no están regulados y dichas empresas aprovechan el vacío legal para ofertar estos tratamientos innovadores, pero extraordinariamente arriesgados.


Vídeo producido por RicochetScience que explica gráficamente los bebés de tres padres.

Los cuatro episodios están igualmente salpicados de experimentos adicionales realizados sobre animales (perros, ranas,…) en los que de nuevo aparecen biohackers que vuelven a agitar su libertad para abordar unos procedimientos que serían literalmente ilegales, delictivos, en países como el nuestro. Intentos de generar perros transgénicos verdes fluorescentes, portadores del gen de la proteína verde fluorescente (GFP) de una medusa, o de aumentar el crecimiento de ranas mediante la inyección de genes de factores de crecimiento, se muestran sin rubor, de manera irresponsable, generando una aparente sensación de que el acceso a estas tecnologías es algo trivial, al alcance de todos. Esto de nuevo me parece lo más preocupante del documental. La aparente simplicidad y sencillez que transmite y el aparente control del experimento de modificación o edición genética que pretenden transmitir estas personas, cuando en realidad están realizando experimentos arriesgados que requerirían de conocimientos, capacitación, instrumentación, laboratorios registrados y autorizados y, finalmente, permisos específicos para poder realizarlos. Y no tienen nada de todo eso. Es necesario promover el uso responsable de estas tecnologías, como intentamos hacer desde la asociación ARRIGE.

En definitiva, un documental televisivo entretenido, que merece la pena verse, con un tratamiento singular de algunos de los temas, pero que seguramente generará debate y discusión, como probablemente pretendía.



6 Comentarios

  1. Desde Buenos Aires., escribo para felicitar al profesor Montoliu por las certeras aclaraciones sobre los temas de esa serie de Netflix. Es muy frecuente encontrar comentarios confusos relacionados con temas médicos de avanzada.
    Dr Montoliu siga con su prédica!!!

  2. Me parece increíble que cualquiera desde su casa pueda utilizar CRISPR, para crear animales transgénicos. Esta técnica debería utilizarse únicamente para el tratamiento de enfermedades que a día de hoy no tienen ningún tratamiento. Ojalá el ser humano fuera menos egocéntrico y podamos tener acceso a un tratamiento que cure a nuestros hijos y puedan tener una vida digna, que no influya el poder económico para tener acceso.Fomentemos la investigación transparente, y que dichos investigadores no tengan contactos .precarios.

    1. Gracias Olga, comparto tu preocupación por la falta de regulación de las herramientas CRISPR y tu apoyo por la ciencia y por los investigadores que la realizamos.

  3. Gracias por realizar este esclarecedor artículo. Lo felicito por la claridad y precisión con que ha referido. Hace pocos días hablé en una mesa redonda, sobre Transhumanismo, acerca de la técnica CRISPER. Aunque no es mi área de trabajo (soy filósofo), logré recoger una serie de temores generales sobre el tema, una serie de entusiasmos así como expectativas de que mediante terapias génicas se alcance cortar “de raíz” herencias como la diabetes o hemofilia, entre otros. Me parece muy peligroso el panorama de los Biohackers. Soy costarricense y mi país se empieza a proyectar como destino de turismo médico, sin contar con legislación específica sobre el tema. Agradezco mucho su trabajo divulgativo, hace poco vi, vía YouTube, un evento en Universidad de Malaga, en el cual participó usted, Francisco Mojica y Antonio Diéguez. Muy esclarecedor. Saludos.

    1. Muchas gracias Mauricio por tus amables palabras. Efectivamente, el fenómeno de los biohackers hay que tomárselo en serio y pensar cómo afrontarlo, antes de que ocurran desgracias personales de las que tengamos que arrepentirnos. Un abrazo.

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